«Pity» Álvarez llegó al juicio por homicidio con una frase de una canción emblemática en su remera: «Nunca quise»

Escuchar esta noticia
Powered by Evolucion Streaming
x1

El ingreso del músico Cristian Gabriel Álvarez Congiú (54), más conocido como «Pity» Álvarez, a los tribunales de la calle Paraguay 1536, en el barrio de Recoleta, fue tan tumultuoso como su estilo de vida.

«Pity» Álvarez llegó al juicio por homicidio con una frase de una canción emblemática en su remera: «Nunca quise»

Este lunes comenzará el juicio que lo acusa de asesinar de cuatro disparos a Cristian Maximiliano «Gringo» Díaz (36) en el barrio Samoré, de Villa Lugano, el 12 de julio de 2018. Mientras sus allegados esperaban impacientes, uno de ellos señaló a Clarín que Álvarez aún dormía en su casa de Zona Norte.

Finalmente, a las 10:35, Álvarez apareció vistiendo una camiseta negra con una frase estampada en letras blancas de una canción emblemática de su banda Intoxicados: «Si esperás, vas a entender», y el título «Nunca quise». Entre una multitud de periodistas, ingresó a los tribunales en medio de reproches por la presión de los medios.

Se sentó junto a sus abogados, entre ellos el defensor oficial Javier Marino, con los brazos extendidos como crucificado, pero mostrando una actitud relajada. Llevaba un gorro negro, anteojos de sol y una campera oscura.

El fiscal Sandro Abraldes saludó a todos, incluido el músico, quien será juzgado por un delito cuya pena en expectativa va de 11 a 25 años de prisión, dado que el homicidio simple (8 años mínimos) está agravado por el uso de arma de fuego.

Mientras esperaba la llegada de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 29 —Gustavo Groerner, Juan Ramos Padilla y Hugo Navarro—, Álvarez tomó una birome negra y comenzó a escribir en una hoja en blanco.

Por la parte querellante, estuvo presente el abogado Fernando Burlando acompañado por Fabián Améndola, además de Jacqueline Guzzardi, hija de la víctima.

Tras resolver cuestiones técnicas al inicio del debate, Álvarez se dirigió lentamente hacia la silla ubicada en el centro de la sala. Miró a los jueces, tomó un vaso de agua cedido por el asistente de su defensor, se apoyó despacio en una mesa y se sentó frente a un micrófono. Alcanzó a decir «Buenos días» antes de que se le leyeran sus derechos como imputado por homicidio.

Al consultarle si realizaría su declaración, respondió: «Lo voy a hacer más adelante». Luego brindó sus datos y mencionó su apodo artístico, «Pity». Cuando se le pidió su número de documento nacional de identidad (DNI), dijo no recordarlo. Ante la pregunta del presidente del tribunal, si recordaría el número si se lo mencionaban, contestó: «No creo».

Durante su declaración, Álvarez afirmó haber completado la escuela secundaria y declaró: «Mi profesión en este momento es la música», con una voz entrecortada y débil. Tampoco recordó el nombre completo de su madre, Cristina Congiú.

Manifestó además que padece secuelas de una operación de cadera, hipertensión y un cuadro de diabetes, por la que actualmente toma medicación diaria. Ante la pregunta sobre adicciones, respondió: «Tal vez sí. No estoy actualmente. Fui adicto a la pasta base, pero no consumo desde el ’92. Ahora coqueteo con marihuana, pero nada más».

Sobre sus capacidades administrativas, explicó que no está capacitado para firmar contratos y que solo participa en decisiones artísticas. No maneja dinero, cuenta con una billetera virtual a la que su hermana le transfiere fondos cuando los necesita.

Asimismo, aclaró que su hermana y el sacerdote César, un amigo cercano, son quienes le recuerdan tomar la medicación para su diabetes e hipertensión. Después de su intervención, regresó lentamente a su lugar. Antes de retirarse, solicitó permiso para ir al baño tras conversar con su defensor.

El caso

En la madrugada del 12 de julio de 2018, Álvarez discutió con Díaz y le disparó cuatro veces. Ambos se conocían del barrio Samoré, en Villa Lugano, donde la víctima visitaba a su hija mayor.

La acusación sostiene que la discusión se originó porque Díaz le reprochó a Álvarez que había corrido rumores de que le había robado pertenencias de una mochila. Testigos indicaron que Díaz intentó agredir físicamente al músico, quien entonces sacó una pistola calibre .25 y le disparó en la cara. Luego lo remató con otros tres tiros.

Díaz quedó tendido, muerto, en un pasillo frente a la torre 12, mientras Álvarez huyó junto a su pareja en un Volkswagen Polo. Antes de llegar a un boliche en Ramos Mejía llamado Pinar de Rocha, descartó el arma homicida en una alcantarilla de la colectora de la autopista Riccheri.

El músico permaneció prófugo casi un día hasta que el 13 de julio de 2018 se entregó en la comisaría 52, acompañado por su abogado Sebastián Queijeiro. En ese momento declaró: «Lo maté porque era él o yo. Y creo que cualquier animal haría lo mismo», antes de quedar detenido.

Permaneció casi tres años internado en el pabellón de pacientes psiquiátricos del penal federal de Ezeiza. Posteriormente, fue beneficiado con prisión domiciliaria en instituciones médicas y luego con tratamiento ambulatorio. Finalmente, tras recibir el alta, recuperó la libertad.

Sobre evolucion

Déjanos tu comentario