La noticia que trascendió el domingo por la tarde provocó un fuerte impacto en Río Cuarto. Diez jugadores del plantel profesional de Estudiantes fueron marginados tras evaluar “situaciones que no se alinean con la entrega, el compromiso y los objetivos deportivos”. Entre ellos se encuentra Ramón Ábila.

De inmediato surgieron dudas y suspicacias. El lunes, a través de un comunicado elaborado con inteligencia artificial, el club presidido por Alicio Dagatti —estrechamente vinculado con Claudio Tapia y Pablo Toviggino— negó que la medida estuviera relacionada con “apuestas deportivas”.
Además de Ábila, quedaron fuera Renzo Bacchia (llegado a préstamo desde Racing de Montevideo), Tobías Otschega (ex Belgrano), Tomás Olmos (cedido por Talleres), Fernando Bersano (libre de Perú), Nicolás Morro (libre de San Telmo), Tomás Leiva (préstamo de River), Mauro Molina (proveniente de Dock Sud, sin debut), Jeremías Ramponi (préstamo de Tigre) y Agustín Morales (integrante del plantel del ascenso, autor de un gol en la final). ¿Cuáles fueron los motivos detrás de esta decisión?
Según pudo saber Clarín, existen razones “deportivas” pero también vinculadas a problemas de “inconducta”. El caso de Ábila es ejemplar: llegó a Estudiantes como un favor de Dagatti a Tapia, pero su rendimiento fue muy flojo. Jugó ocho partidos, solo uno como titular ante Racing, durante el cual fue sancionado con ocho offsides. En total disputó 191 minutos sin anotar goles.
Lo que terminó por colmar la paciencia se relaciona con el partido contra Aldosivi en Mar del Plata. Ábila reportó una molestia física y no fue convocado, pero esa misma noche fue visto en un recital de su amigo La Mona Jiménez.
Por su parte, Bacchia perdió su lugar ante Agustín Lastra y, según allegados al plantel, comenzó a entrenar con desinterés. Otschega erró un penal decisivo en la Copa Argentina que derivó en la eliminación ante San Martín de Tucumán. Los demás jugadores apartados no habían aportado demasiado. Ramponi es un caso particular: llegó desde Tigre, al igual que Ezequiel Forclaz, por el vínculo que une a Dagatti con Sergio Massa. Ramponi será relegado a la Reserva.
Dagatti es una figura muy influyente en la segunda ciudad más poblada de Córdoba. Comenzó con una carnicería, repartiendo cortes en el asiento trasero de un Fiat 600, y hoy es dueño de cuatro frigoríficos, múltiples propiedades, campos y medios de comunicación. Gracias a sus negocios y relaciones, se ganó el apodo de “Rey de la Carne” en Río Cuarto.
Hincha fanático de San Lorenzo, solía trasladarse en avión privado cada vez que el equipo jugaba la Copa Libertadores, torneo que conquistó en 2014. Un año después asumió la presidencia de Estudiantes, que aunque es una asociación civil sin fines de lucro, funciona como una empresa.
Dagatti se dio el gusto de contratar a Néstor Ortigoza y Fernando Belluschi, exjugadores de San Lorenzo, y hasta contempla la posibilidad de incorporar como entrenador a Pipi Romagnoli o Néstor Gorosito. En 2015, el “León” cordobés militaba en el Federal B y hoy compite en la Liga Profesional. Muchos soñaban con el ascenso, pero no esperaban perder ante Deportivo Madryn, otro club “amigo” de la dirigencia central del fútbol nacional. Se especula con que Tapia favorecía el ascenso de Madryn por su cercanía con los hermanos Sastre, mientras que Toviggino apoyaba a los cordobeses por planes vinculados a la creación de un club hípico junto a Dagatti en Río Cuarto.
El presidente de Estudiantes estuvo detenido ocho meses por el caso del “camión narco”: un transporte de su frigorífico fue interceptado en las inmediaciones de la cárcel de Bouwer con droga y celulares que presuntamente tenían como destino un “call center tumbero”. Dagatti sostiene que todo fue “una cama”.
En febrero, su abogado Germán Garavano, exministro de Justicia durante el gobierno de Mauricio Macri, logró que la causa quedara bajo la competencia de la Justicia provincial. Actualmente se lo investiga por asociación ilícita.
El club sufrió las consecuencias de la situación judicial de Dagatti y su familia —su hijo Ignacio también estuvo detenido— con la pérdida de patrocinadores, entre ellos la Lotería de Córdoba. La experiencia con el sponsor Crypto DeFi, vinculado a Matías Centurión, exjefe de prensa que se promocionaba en redes como trader y habría estafado a dirigentes y jugadores por 500 mil dólares, fue negativa. Centurión estuvo prófugo cuatro meses y se entregó en agosto del año pasado.
Durante el reciente partido ante Barracas Central, Giovanni Dagatti, el menor de los cuatro hijos del presidente, y Cristian Testa, gerente del club y funcionario de la Agencia Córdoba Deportes, casi protagonizaron un altercado con un hincha en la platea.
Los fanáticos están molestos por la pobre campaña. El equipo ascendió a Primera, pero solo ganó un partido —2 a 0 contra Huracán en la séptima fecha—. Sumó solo 5 de los 39 puntos disputados en el Torneo Apertura y quedó eliminado de la Copa Argentina.
El plantel estuvo mal conformado y las ofertas
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