España le ganó a una Selección Argentina que llegó sin nafta a la final y es el nuevo campeón del mundo: el último baile de Messi terminó en lágrimas

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La “Scaloneta” no siempre podía mantenerse en equilibrio al borde del abismo. Tras varios intentos de evitar la caída, el traspié finalmente llegó, y fue ante España, un rival de alta jerarquía que dominó durante los 120 minutos de la final disputada en Nueva Jersey. El zurdazo de Ferran Torres que superó a Emiliano Martínez en el primer tiempo suplementario constituyó un acto de justicia, aunque duela en Argentina. El peso de la final y la ilusión del bicampeonato fueron una carga difícil de sostener para la Selección, que lució desdibujada casi desde el inicio del partido.

España le ganó a una Selección Argentina que llegó sin nafta a la final y es el nuevo campeón del mundo: el último baile de Messi terminó en lágrimas

La imagen final mostró a un exhausto Lionel Messi sentado en el césped, recibiendo el saludo respetuoso de los jugadores españoles. En el otro extremo del campo, Lamine Yamal se estiró celebrando con la espontaneidad de un joven de 18 años. Quizás en Estados Unidos, Messi haya pasado la posta; solo el tiempo lo dirá. Para el rosarino de 39 años, que terminó llorando de cara a la tribuna argentina, llega el cierre de una carrera brillante con la camiseta celeste y blanca, donde el Mundial de Qatar 2022 será siempre su punto más alto.

Argentina jugó incómodo durante todo el encuentro. No logró reaccionar y se mostró físicamente un par de niveles por debajo de su rival. La impotencia se evidenció en empujones al final del partido entre jugadores y miembros del cuerpo técnico, quienes incluso ingresaron momentáneamente al campo con furia. Fue un episodio breve, pero que refleja el desgaste del equipo. Ahora llega el momento de las preguntas. Antes, es justo felicitar a la Scaloneta por representar al país con destacables valores y por haber sacado sonrisas a la enorme mayoría. Sin embargo, en este Mundial la Selección nunca encontró su mejor versión y llegó a la final prácticamente sin combustible, un factor clave para explicar la victoria española. Quedará la duda para Scaloni: ¿faltó ajustar un poco más la lista? ¿Se lamentará no haber otorgado minutos a Lautaro Martínez?

Desde el análisis, afirmar que Scaloni cometió un error táctico sería una arrogancia y una falta de respeto. Más bien, el entrenador de Pujato no logró que sus planteos se concretaran en la cancha, en parte por el mérito del rival, que ejerció una presión asfixiante desde el primer minuto y que Argentina nunca pudo superar, especialmente en la etapa inicial.

Los cambios de Gonzalo Montiel por Nahuel Molina y Rodrigo De Paul por Giuliano Simeone fueron intercambios similares. La verdadera sorpresa fue la entrada de Nicolás González por Leandro Paredes, que llevó a Enzo Fernández a retrasarse y a Alexis Mac Allister a desplazarse al centro. La inclusión de González tuvo un objetivo defensivo: contener las subidas de Pedro Porro y ayudar a Nicolás Tagliafico a marcar a Lamine Yamal. En parte, ese movimiento resultó efectivo, aunque la Scaloneta perdió fluidez ofensiva. La buena circulación que Paredes suele brindar habría sido útil para romper la presión rival. González, por sus características, no se cerró para jugar corto ni resolvió con rapidez como Thiago Almada, por ejemplo. Se sabe que la gambeta o un pase acelerado son recursos fundamentales para superar la presión, carencias que se evidenciaron, a excepción de algunos arranques de Messi, quien fue rápidamente frenado mediante infracciones.

No obstante, tampoco debe exagerarse ni sobrevalorar el juego español. Es cierto que España fue superior en el control del balón y del juego, pero le costó generar peligro en la primera mitad. Las ocasiones más claras fueron un remate de Yamal que atajó Dibu Martínez tras un desvío y un disparo cruzado de Cucurella que se fue cerca del arco.

En el segundo tiempo, Scaloni volvió a Paredes por González y la Selección logró equilibrar levemente la posesión en los primeros minutos, aunque fue un espejismo. La final que disputó Rodri merecerá ser destacada. Además, comenzaron a caer figuras argentinas por lesión: Licha Martínez, Gonzalo Montiel y Cuti Romero.

España es un equipo de gran nivel. En el segundo tiempo acumuló méritos para ponerse en ventaja, pero Dibu Martínez estuvo en gran forma y salvó todo lo que le llegó, incluyendo un tiro libre de Yamal con destino a ángulo. Como agravante para Argentina, Enzo Fernández recibió la segunda amarilla por una falta sobre Cubarsí, quedando expulsado. La Scaloneta no logró disparar al arco en todo el tiempo reglamentario, reflejo claro de la incomodidad y bloqueo defensivo que sufrió.

Scaloni se aferró a la esperanza de los penales y realizó un cambio defensivo con la entrada de Marcos Senesi por Julián Álvarez para consolidar el equipo, pero no fue suficiente: Nico Williams ganó en el salto a Molina y Torres marcó el gol decisivo.

El disparo final argentino tampoco logró causar peligro: Giuliano Simeone intentó un remate que se fue muy por encima del travesaño.

La Scaloneta cayó con dignidad frente a una España más fresca y vital, que mantiene un invicto de 37 partidos. Ahora llegará el momento de la reflexión y de pensar si en Nueva York se cerró una etapa, la de Messi y Nicolás Otamendi, sin duda. Se asoman tiempos de renovación y cambio, pero eso quedará para más adelante. Por ahora, toca agradecer al plantel, como lo hicieron los miles de hinchas en el MetLife Stadium que finalizaron el partido agitando las camisetas.

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