Un estudio reciente revela la existencia de un diminuto mundo helado más allá de Plutón que posee una atmósfera fina y delicada, posiblemente originada por erupciones volcánicas o el impacto de un cometa.

Con un diámetro de apenas 500 kilómetros, este «mini Plutón» representa hasta ahora el objeto más pequeño del Sistema Solar con una atmósfera claramente detectada y retenida por su gravedad, señaló Ko Arimatsu, investigador principal del Observatorio Astronómico Nacional de Japón.
“Este es un avance asombroso, pero requiere urgentemente verificación independiente. Las implicaciones serán profundas si se confirma”, declaró Alan Stern, científico principal de la misión New Horizons de la NASA, quien no participó en el estudio.
El hallazgo aporta una nueva perspectiva sobre los cuerpos más distantes y fríos del Sistema Solar, ubicados en el Cinturón de Kuiper. Para ello, los investigadores utilizaron tres telescopios en Japón para observar al objeto en 2024 durante un ocultamiento estelar, evento en el que bloqueó momentáneamente la luz de una estrella.
“Esto cambia nuestra visión de los mundos pequeños del Sistema Solar, no solo de aquellos más allá de Neptuno”, escribió Arimatsu en un correo electrónico. Encontrar una atmósfera en un objeto tan pequeño fue “genuinamente sorprendente” y desafía “la concepción convencional de que las atmósferas están limitadas a planetas grandes, planetas enanos y algunas lunas grandes”, agregó.
El objeto, identificado formalmente como (612533) 2002 XV93, es un plutino que completa dos órbitas solares en el tiempo en que Neptuno realiza tres. En el momento del estudio, se encontraba a más de 5.500 millones de kilómetros del Sol, incluso más lejos que Plutón, que es hasta ahora el único otro objeto del Cinturón de Kuiper con atmósfera observada.
De acuerdo con el trabajo publicado el lunes en la revista Nature Astronomy, la atmósfera de este cuerpo helado es entre 5 y 10 millones de veces más tenue que la atmósfera terrestre y de 50 a 100 veces más delgada que la de Plutón. Arimatsu señaló que los compuestos atmosféricos más probables son metano, nitrógeno o monóxido de carbono, cualquiera de los cuales podría explicar el oscurecimiento estelar durante el paso del objeto.
El investigador destacó que futuras observaciones, especialmente con el telescopio espacial James Webb de la NASA, podrían confirmar la composición atmosférica.
“Por eso el monitoreo a futuro es tan importante”, explicó. “Si la atmósfera desaparece en los próximos años, indicaría un origen por impacto. Si persiste o presenta variaciones estacionales, sugeriría una fuente interna continua de gas, posiblemente proveniente de volcanes de hielo”.
Con información de AP
D.D.
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