Alerta por las “superratas”: detectan mutaciones que las vuelven más resistentes y buscan cómo combatirlas

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Una investigación científica sobre los roedores en Madrid revela un particular fenómeno de adaptación biológica que tiene lugar en el subsuelo de la capital española y explica la aparición -y multiplicación- de «superratas» en sus calles.

Alerta por las “superratas”: detectan mutaciones que las vuelven más resistentes y buscan cómo combatirlas

El estudio, que fue liderado por la investigadora Azucena Bermejo Nogales, da a conocer que las ratas pardas que habitan esta ciudad han desarrollado mutaciones en su ADN, lo que les permite sobrevivir a los anticoagulantes, esto es, a los químicos más utilizados para el control de plagas urbanas.

Esto es, que una parte de esos animales ya no responde igual de bien a compuestos como warfarina, bromadiolona o difenacoum, porque las mutaciones alteran la enzima sobre la que actúan estos venenos y reducen su eficacia.

Qué revela el estudio sobre las «superratas»

De acuerdo a la investigación publicada en Ecotoxicology and Environmental Safety, se detectaron variantes del gen Vkorc1 asociadas a la resistencia a rodenticidas anticoagulantes en poblaciones de Rattus norvegicus en el centro de Madrid.

Los investigadores recolectaron muestras en distintas zonas de la ciudad y detectaron dos mutaciones principales -S149I y E155K, esta última identificada por primera vez en España-, con distribución geográfica diferenciada. También encontraron individuos con ambas mutaciones.

Para esto, los investigadores analizaron unas 120 muestras fecales recogidas en 21 cuadrantes de un kilometro cuadro, distribuidos en 17 barrios de la capital de España, lo que reveló una distribución desigual de estas mutaciones. En este sentido, se detectó la variante S149I en el sur de Madrid, la E155K en el norte, y las dobles mutaciones en el centro.

Algunos datos destacan de manera particular. En El Viso, por ejemplo, la frecuencia de E155K alcanza el 50%, mientras que en el barrio de Sol la presencia de dobles mutantes llega al 40%. A escala de distrito, Centro encabeza la prevalencia con un 17,7%, seguido de Chamartín (con 15%) y Arganzuela (con 12,6%).

Aunque no hubo correlaciones estadísticas fuertes, se observó una mayor frecuencia de mutaciones en áreas con más basura, lo que sugiere relación con condiciones urbanas.

Además, el estudio muestra que estas mutaciones alteran la afinidad del gen con la vitamina K y los rodenticidas, explicando la resistencia.

Un gen que divide la ciudad

De acuerdo a lo que publica Noticias Ambientales, la distribución del gen llevó a los investigadores a plantear la existencia de patrones diferenciados dentro de la ciudad, dado que las mutaciones podrían ser el resultado de escenarios de presión selectiva desigual.

Esto explicaría por qué las poblaciones de ratas evolucionan de forma distinta, dependiendo de las condiciones ambientales y el uso de rodenticidas.

En este sentido, la presencia del gen Vkorc1 es clave para entender el mecanismo de acción de los rodenticidas anticoagulantes, los cuales son utilizados para el control de roedores humanos.

Según las investigaciones realizadas, las mutaciones son capaces de alterar la sensibilidad de la proteína VKORC1, lo que ayudaría a reducir la eficacia de los compuestos y favorecer su supervivencia, suma el sitio especializado.

En este sentido, los expertos sugieren que cada zona de la capital actúa como un escenario distinto de «presión selectiva». Esto significa que las ratas evolucionan de forma diferente según las condiciones de su entorno y la intensidad con la que se han aplicado venenos en el pasado.

Es por esto que las áreas con mayor acumulación de residuos parecen coincidir con una mayor presencia de estas mutaciones, lo que convierte al centro en un refugio ideal para los individuos más fuertes de esta especie, publican en El Observador.

Las estrategias a futuro

Ante esta situación, los científicos advierten que es necesario un cambio de paradigma en la gestión de plagas urbanas. Y con este fin, el sistema de alcantarillado se está utilizando como una herramienta de vigilancia biológica para planificar estrategias que den resultados eficaces.

El objetivo, en este caso, es alejarse de la dependencia de los anticoagulantes y apostar por soluciones sostenibles que incluyan, entre otras cosas, una mejor gestión de los residuos y medidas preventivas que limiten la expansión de estas poblaciones adaptadas.

 

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