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La Microrregión Tierra de Palmares y jefes comunales de la costa entrerriana elevaron una dura carta a la CTM. Denuncian que las bruscas fluctuaciones del río están «devastando» la temporada turística y la economía regional.
En plena temporada estival de 2026, la tensión entre los municipios ribereños y la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande ha llegado a un punto crítico. Los intendentes de la Microrregión Tierra de Palmares y de diversas localidades de la Costa del Uruguay presentaron una nota formal de queja ante el presidente de la Delegación Argentina, el embajador Alejandro Daneri, denunciando los perjuicios causados por el manejo del embalse.
El reclamo central apunta a las «permanentes y bruscas fluctuaciones» del nivel del río Uruguay, un fenómeno que, según los mandatarios locales, carece de previsibilidad y está golpeando directamente al motor económico de la región: el turismo.
Playas bajo agua y pérdidas millonarias
La misiva enviada a la CTM es contundente al describir la realidad de las comunidades aguas abajo de la represa. «La falta de previsibilidad en el manejo hídrico está generando graves perjuicios al turismo, a las economías locales y a miles de trabajadores que dependen directamente del río», reza el documento.
La situación no es solo estética. Los intendentes advierten que las playas han quedado inutilizables, la infraestructura costera (paradores, servicios y accesos) se encuentra seriamente afectada y las inversiones realizadas por los municipios para este verano 2026 están hoy bajo el agua.
Un pedido de gestión con rostro humano
Para los jefes comunales, las decisiones tomadas en la represa parecen ignorar el impacto social y territorial. «Exigimos una revisión del esquema de gestión del recurso que contemple no solo criterios técnicos, sino también la realidad de las ciudades ribereñas», manifestaron en el escrito.
Además de los cambios operativos, el bloque de intendentes solicitó tres puntos clave para paliar la crisis:
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Información clara y diaria: Exigen reportes accesibles sobre el movimiento del caudal para poder planificar actividades.
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Previsibilidad: Un manejo que evite los repuntes repentinos que anulan el uso público de las costas.
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Prioridad al desarrollo local: Que las decisiones de la CTM contemplen el bienestar de los miles de entrerrianos que dependen del río para subsistir.
El conflicto ocurre en un momento clave de enero, cuando la afluencia turística debería estar en su pico máximo. Mientras el río Uruguay continúa mostrando niveles altos en las localidades costeras, los municipios esperan una respuesta urgente que salve lo que queda de la temporada.
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